De cerro a Parque Metropolitano

Desde la Colonia, el cerro San Cristóbal fue un lugar de religiosidad y peregrinación, manteniendo este rol hasta la actualidad. Sin embargo no siempre fue como lo conocemos el día de hoy. A fines de 1700 fue utilizado como cantera para para sacar piedras que fueron utilizadas en la construcción del Puente Cal y Canto, el Palacio de la Moneda y para la pavimentación de Santiago.

Posteriormente, a principios del siglo XX, lo eligen para instalar el observatorio Lick, pionero  en la investigación de los cielos del hemisferio sur.

Aunque en 1870, el intendente Benjamín Vicuña Mackenna, había señalado la posibilidad de convertir el cerro San Cristóbal en un gran pulmón para la ciudad de Santiago, fue sólo a partir de 1916 que esta tarea comenzó a concretarse. Alberto Mackenna Subercaseaux, sobrino del intendente y presidentes de los scouts, junto con el senador Pedro Bannen lideraron una campaña destinada a lograr la adquisición por parte del estado de los terrenos correspondientes al cerro San Cristóbal y bosque de Santiago. Sin embargo esta campaña no habría logrado su objetivo si no hubiera contado con el apoyo constante de los Scouts, que con sus tomas simbólicas del cerro lograron generar conciencia social de transformarlo en un parque para la ciudad. Así, el 28 de Septiembre de 1917 se promulgó la ley N°3295 a través de la cual se expropiaron los terrenos de privados en el cerro, con excepción de los ubicados en la cumbre pertenecientes al arzobispado, destinándolos a la formación de un gran parque público.